…de la crisis al menos, creo que debemos dejárselo a los expertos. Todos hemos oído las explicaciones de Leopoldo Abadía de la famosa “Crisis Ninja” (como recordatorio la podéis encontrar en el enlace siguiente http://www.leopoldoabadia.com ). Pero ¿por qué nuestro querido país ha llegado a caer, como aún estamos haciendo, debido a un desencadenante externo como los problemas hipotecarios estadounidenses?.
En mi opinión de inexperto en estos temas la rotundidad del problema actual se debe a que en los últimos años, especialmente, nos hemos creído distintos de lo que realmente somos. Nos hemos creído Suecia, nos hemos creído Holanda. Hemos tenido unos años de indiscutible porvenir, de gran progreso, en los que casi todos los estratos sociales han evolucionado y alcanzado mejores condiciones. Supongo que, en cierta manera, ha influido que, desde el fondo del pozo de los años 40 España ha tenido una gran evolución en la que cada generación mejoraba en condiciones a la anterior. Esto ha sido muy positivo y nos ha acercado al lugar que creemos que nos merecemos, en Europa.
Sin embargo al ascender en condiciones de vida hemos perdido parte del empuje del motor de subida, que es la capacidad de trabajo, la capacidad de sufrimiento, en el buen sentido… En España ha habido un acomodamiento de una gran parte de la sociedad, de todos los ámbitos. Ha habido puestos de trabajo que hasta hace bien poco no se cubrían, pues no eran considerados trabajos bien remunerados o exigentes. Sin embargo todos merecemos tener una casa, un coche, viajar (tener un aeropuerto en nuestra ciudad….) muchos derechos y muchas cosas necesarias.
Y entonces llegó el problema del otro lado del Atlántico, y saco a la luz uno puramente doméstico. En España la construcción llegó a representar un 16% del PIB. Hay una cierta tendencia a confundir construcción con especulación urbanística, un lamentable error. Este problema lo era de todos, por mucho que sea más cómodo achacarlo a los “especuladores”.
Éramos miembros de la sociedad los que comprábamos pisos, porque el ladrillo era una “inversión”. Las entidades de crédito no podían resistirse a ese trocito del negocio, y prestaban sin demasiados miramientos. Y por último y para mi más importante, los ayuntamientos, de todo color y de todo territorio, que convirtieron el urbanismo, que es la herramienta de influencia en la sociedad más poderosa, aunque lenta, en una fuente de ingresos rápidos que, sin embargo suponen un incremento de obligaciones a largo plazo.
Y nadie estaba dispuesto a reducir el paso, a ser el primero en dar un paso al lado. Y al final todos nos precipitamos al abismo. Ahora nos damos cuenta que ya no somos el país barato para producir las grandes empresas, tampoco hemos desarrollado un tejido industrial propio, porque no nos hacía falta ante el progreso de nuestro propio país. Casi todos los huevos en la misma cesta… En los últimos años se está tratando de recuperar el sector exterior, pero esa batalla es lenta y el camino será tortuoso, pues partimos con mucha desventaja.
En definitiva, según mi punto de vista hemos sufrido una gran aceleración que nos ha hecho perder perspectiva, lo queríamos todo y lo queríamos ya. Los objetivos fijados a corto plazo, a veces no acercan al destino deseado.
La corrección ha sido dura, pero encontraremos la forma de volver a estar en pie, a recuperar nuestra confianza y trabajar para volver a respirar con optimismo. Para ello hace falta que nos demos cuenta que no hay demasiados atajos, que los objetivos se alcanzan con trabajo y paciencia. Que debemos primar y valorar la cultura del esfuerzo, pues nos sobra capacidad para levantarnos, sólo nos faltar la sana ambición, la confianza en que, haciendo las cosas bien, se obtienen resultados.
Veo que apuntas a dos causas, crisis inmobiliaria y de valores. Me quedo con la crisis de valores, como origen de dos problemas:
ResponderEliminar- Yo quiero piso, coche, vacaciones anuales y salir todos los fines de semana, antes de cumplir los 30. Capacidad de ahorro, cero. Así que cuando vienen mal dadas, leñazo que recibo.
- Crisis de valores. Esta creo que es la clave, cultura del esfuezo como apuntabas, y de prudencia. Falta de prudencia financiera, o simplemente educación financiera: NADIE debería atreverse a suscribir un crédito al 25 T.A.E., y menos para una casa. En otros tiempos eso se consideraba interés abusivo.
Veo con pena como el materialismo se apodera de nuestra sociedad. Nuestros nuevos dioses son Ronaldo y Messi. Que curioso que en mitad de esta crisis nadie se haya preguntado si es moralmente correcto que estos personajes cobren lo que cobran. La cultura hedonista va ganando la partida.
Aun así todas las crisis se superan, eso si, dejando un reguero de víctimas en el camino. De nosotros depende adaptarnos al cambio.
De acuerdo con lo anterior y el origen.
ResponderEliminarEs la pescadilla que se muerde la cola.
Pero y todos los que formamos esta sociedad?
Está claro que nos hemos dejado llevar por el consumismo exagerado. Nadie puede poseer algo que yo no haga o no compre o no consiga y si eso ocurre no merecemos la pena.
Y quien es el mejor o el mas importante o el mas afortunado y al que hay que alabar, cuidar, querer y estar cerca?
El que mas gana, el que mas tiene, el del coche mas grande, el de la mejor casa, el que mas viaja, o bien el que tiene mejor móvil o moto o los nikis de Ralf Laurent, Lacoste, ....
Y esto como se soluciona?
Creo que a nivel básico, es decir en la familia que es la unidad básica e imprescindible de nuestra sociedad. Y se hace con mucha dedicación a los demás, con mucho dialogo, con mucho tiempo, con muchos sinsabores, con muchas discusiones, con enfados, con premios, con alegrias, con los pies en la tierra, con sentido común, enseñando y aprendiendo a compartir, a no ser mejor que nadie, sino a dar cada uno de si mismo lo mejor. Es decir creando mentes sanas, fuertes y respetuosas.
Y aquí enlazo con las otras dos opiniones, hay una crisis de valores.
De todas formas, quiero también recordar que las crisis de valores son periódicas. Las sociedades , desde la antigüedad, cada cierto tiempo y tras la pérdida de valores o la relajación de las costumbres sufren profundas crisis.
Os aconsejo un libro, novela histórica, sobre Roma "los asesinos del Emperador" de Santiago Posteguillo (2011). Como ya he dicho es una novela, pero muy bien documentada históricamente y se refleja el relajo de las costumbres, el gusto por el poder y sus consecuencias.
Ah!y por supuesto que de esta crisis saldremos, algunos mas tocados que otros, pero saldremos.