Érase una vez nosotros...

El origen de este blog es una pregunta de una reciente encuesta del CIS. En ella se solicitaba clasificar la ideología del entrevistado entre una variedad de opciones. Y aqui viene el quid de la cuestión: Cuando etiquetamos algo... ¿reponde dicha etiqueta a un concepto único, universal? y en resumen ¿hasta que punto podemos agrupar nuestra opinión para formar grupos o sentir nuestro punto de vista representado por terceras personas?





domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Cómo hemos llegado donde estamos? Una propuesta

La construcción es una industria potente y ciertamente puntera en nuestro país. Quizá por la orografía que disfrutamos y sufrimos a partes iguales tenemos una gran tradición de construcción. Ésta tiene unos márgenes más bien estrechos, caso de industria madura, con muchos competidores, lo cual, creo, es muy bueno si se combina con una buena eficiencia. Sin embargo, dicha industria ha caído en las redes de los suculentos beneficios de la promoción residencial y comercial. Esto ha supuesto un aumento de la demanda de construcción. Todos hemos oído, hasta hace unos pocos años, los fantásticos negocios que hacían algunos comprando sobre plano y vendiendo a posteriori con unas plusvalías importantísimas.
Lo mismo, creo, ha ocurrido con la banca, que movida por las expectativas de negocio, la exigencia de aumento de tamaño, de quedarse con su trocito de pastel de la riqueza  financiaba dichas construcciones. Se perdió el contacto con la realidad, había más casas que personas dispuestas  a comprarlas y, de pronto, hay promotores que no logran vender las casas que están comercializando.
Al no poder venderlas no pueden pagar a los que las construyen, a los que, por cierto, pagaban a 180, 210 o más días desde la realización de los trabajos. Tampoco pueden devolverle el dinero al banco y la promoción quiebra.
 La promotora tenía pocos empleados y puede parecer algo sin un impacto grave fuera del círculo de dichas personas. Pero las empresas que han participado en la construcción no han cobrado por su trabajo y no pueden pagar a sus empleados, o los seguros sociales, o el IVA de facturas que ha emitido y no sabe si finalmente cobrará. Y esas empresas sí que se llevan a un buen número de personas a la calle. Y el banco que no recupera su dinero. Posiblemente no sea tan grave para el banco, pero obviamente a nadie le gusta que no le devuelvan su dinero, por lo que poner más dificultades para prestarlo.
Como resultado de esa primera fase se han destruido varias PYMES, muchas de ellas empresarios ya veteranos, que han crecido poco a poco con los años y que al calor del boom de los últimos años han multiplicado su tamaño y ahora ya no son capaces de resistir el parón.
Al correrse el rumor de que ha quebrado el promotor por no vender sus casas la demanda, enloquecida en la compra, decide, de pronto, que igual no es tan buen negocio la inversión en el ladrillo. De pronto la demanda se desploma, ya no hay quien venda un piso. Las promotoras suspenden pagos, las empresas de construcción se quedan sin trabajo por el parón de los proyectos y por tanto aumenta súbitamente la sobrecapacidad del sector. Esa sobrecapacidad se ajusta bruscamente también, enviando a un montón de gente al paro. Estas personas y sus familias, que antes tenían unos buenos ingresos, de pronto se quedan sin sustento, por lo que el consumo cae de golpe. No se venden muebles ni electrodomésticos para las casa nuevas, y esos sectores tb caen. A su vez todo el resto de sectores se resienten por la súbita caída de estas empresas. Ya no se vende tanta ropa ni se sale tanto a comer ni se va tanto al cine porque aquellos que pierden su empleo ya no pueden permitírselo y muchos otros ponen sus barbas a remojar.
En este momento la pelota ya es suficientemente grande para que los bancos sufran sus consecuencias. Créditos que no se devuelven, hipotecas concedidas de forma ligera para operaciones firmadas en el clima de entusiasmo que se reconocen como irrecuperables… Los bancos tienen exámenes trimestrales y no les gusta dar malas noticias porque el negocio de la banca se basa en la confianza y no dar sorpresas. Se endurecen las condiciones de crédito. Pero algunas entidades han avanzado demasiado en el lago congelado y la temperatura ha empezado a derretir el hielo.
Muchas se verán abocadas a la desaparición, pero muchas de las entidades más afectadas son públicas y hay una gran interrelación entre ellas. Es un problema de todo el sector. El estado gasta sus recursos tratando de evitar la caída de algunas de estas cajas, que arrastrarían a toda la economía con ellas. Pero el tamaño de la pelota es demasiado grande, y a estas alturas los ingresos públicos han empezado a caer de forma alarmante.
Para colmo de males, a los gastos públicos sufragados con los antiguos ingresos que la pérdida de recaudación hay que sumar el aumento de los gastos al aumentar el desempleo y las ayudas a empresas y organismos en problemas. El estado ya no dispone de recursos suficientes y debe endeudarse para poder atender algunas de las necesidades más importantes y urgentes. Pero esos recursos los debe obtener en el mercado del que se alimenta tb la inversión y el consumo, por lo que se reduce aún más el crédito disponible a empresas y particulares.
Y aquí estamos, tratando de encontrar la mejor salida: más inversión pública (Keynes, quien irónicamente era miembro del Partido Liberal) lo cual supone, en la situación actual, aumentar impuestos o reducir otros gastos, aparte de reducir el dinero disponible para el sector privado.
O más inversión privada y menos impuestos, tratando de reducir el sector público para tratar de reducir las ineficiencias que el sector público posee, para dejar recursos para la creación de trabajos.
Probablemente en el camino del medio está la virtud, pero el modelo actual de sector público (cajas, empresas públicas, administraciones) creo que no saldrá de la crisis tal y como llegó, pues no podemos permitirnos pagar entre todos el coste que tienen hoy en día.
Éste es el primer tema de debate importante: ¿debemos volver a la inversión y buscar la regeneración del modelo económico que nos llevó a estar en el 8º o 9º puesto mundial o debemos encontrar algo completamente distinto?

2 comentarios:

  1. Como comenté en la entrada anterior, considero que el origen de la crisis radica en la falta de valores: lo quiero todo, ya, sin esfuerzo.

    Seguramente ambas opciones que se proponen son buenas para iniciar la recuperación, para luego en una segunda fase empezar a repartir los huevos en distintas cestas. Pero si el conjunto de la sociedad no cambia sus valores, cualquier solución será mala, porque en cuanto comience la recuperación alguno intentará aprovecharse de la situación, haciendo dinero rápido.

    Que conste que estoy a favor de tener mercados regulados, considero que tanto el comunismo como el capitalismo han mostrado sus grandes defectos.

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  2. Publico lo que RSS me indica: "creo que en estos momentos es la inversión privada y la regularización a la baja de impuestos la solución.
    Hay dinero, pero los particulares tienen miedo. hay que ayudar al sector privado y de esta manera se iniciarían obras, se generaría trabajo, se aumentaría el consumo e iríamos saliendo poco a poco.
    En España hay tanta economía sumergida que si no ha estallado mas crisis es por esta, hay mucha gente que tiene dinero que no invierte pero que le permite vivir sin pasar hambre. hay que aprovechar esta situación, permitir que este dinero salga en pequeños negocios y poco a poco como la hormiga, ir construyendo una economía sólida pues habrá consumo y con esto se crearían empleos, se recaudaría mas y se podría solucionar el problema.
    Lo que esta claro es que con las soluciones aportadas por los políticos hasta el día de hoy, no vamos a salir.
    En mi ciudad, cada día mas paro, cada día mas impuestos o subidas de estos y por la calle cada vez mas gente sin medios para subsistir. Cáritas colapsada, servicios sociales que no dan a basto,..

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